Dedico la oportunidad del congreso de radiestesia que dió en la Universidad de Deusto el riojano Jesús Pascual coincidiendo con la apertura del nuevo curso y aprovechando la implatación de la asignatura Topografía y radiestesia (plan Bolonia) , expongo la entrevista que se le hizo además de un amplio artículo y reportaje fotográfico.
Don, sensibilidad, talento, aprendizaje, magia, instinto? ¿El zahorí nace o se hace? La pregunta es tan vieja como el vocablo que da contenido al oficio y la respuesta, nada fácil, a pesar de que esta profesión o afición se practique desde hace 5.000 años. Quizás todos esos ingredientes se mezclen e interconecten en las personas capaces de detectar agua en el subsuelo, las vetas que se cruzan, el punto exacto de perforación, los metros a cavar. E incluso si el elemento que brota es dulce o salobre. Y tal vez todos ellos configuren el buen cóctel de aciertos que cosechan los radiestesistas, esos zahoríes que van más allá y ahondan en las fuerzas telúricas, destripan radiaciones varias, buscan cuerpos desaparecidos o determinan los lugares donde el ser humano puede beneficiarse de energías cósmicas positivas.

¿Pseudocientíficos? Puede ser. Pero los contratan. Eso es incontestable. Para buscar agua o para examinar la disposición de las mesas en una oficina, como han hecho los funcionarios del departamento vasco de Industria, alarmados por el incremento de casos de cáncer entre los compañeros.
El zahorí que inspeccionó la zona prefiere no hablar. Se sabe que cogió el péndulo, lo paseó por la quinta planta del edificio Lakua I de Vitoria-Gasteiz, analizó los campos electromagnéticos y aconsejó cambiar la ubicación de las mesas para mejorar el bienestar de quienes en ellas se sientan. Y vale. A sus 80 años, y con muchos de experiencia y éxitos, no está para debates kafkianos, contrarrestar suspicacias o rebatir las teorías (doctores tiene la medicina) que achacan los tumores a la media de edad alta de los empleados públicos.
El radiestesista riojano Jesús Pascual, que de eso entiende mucho, calla y otorga. Ha experimentado en su propia carne la desconfianza que genera una afición a la que ha dedicado toda su vida. «Ayudar a la gente y ver que se sienten bien es mi gran recompensa», afirma. Jesús lleva a cuestas su modestia con la misma naturalidad con la que carga con su instrumental de varillas y péndulos, una bolsita infalible que le ayuda a sacar a la luz las fuerzas ocultas. Con ella viaja allá donde le reclaman. En La Rioja, Aragón, País Vasco, Soria, Burgos, Navarra o Murcia, por citar algunos lugares, muchas fincas dan fe de su frescura o del agua que beben los animales que en ellas pacen gracias a la destreza y concentración de Jesús. La empresa riojana Perforaciones Plácido Merino S. L. le tiene prácticamente en 'nómina'. Ha señalizado más de 160 pozos para esta sociedad familiar. «Acierta en el 85%-90% de los casos y, además calcula la profundidad», asegura su contratador, Antonio Merino, hijo del ya difunto Plácido, a la postre también zahorí. Y lo de la profundidad no es cosa baladí.

Tener un pozo en una parcela o una piscina en un chalé merecerá la pena en función de los metros que haya que excavar. Merino echa las cuentas. A 60 euros cada metro, más otros 35 que cuesta la camisa de acero que se incorpora, más los 100 ó 120 que cobra el zahorí, una perforación de 80 metros puede costar unos 5.000 euros. Y se ha de correr el riesgo de que no haya agua, de que se encuentre una veta por donde pasa solo en invierno pero no en verano o una capa rocosa que exige variar la trayectoria de la perforación. Accidentes que algunos zahoríes son capaces de captar y otros, no. Lo que sí comparten todos es la discreción sobre los emolumentos que se embolsan que, en cualquier caso, solo sirven para complementar los salarios de sus profesiones.
Los geólogos ayudan
En Andalucía, la fama se la lleva Juan Muñoz, a quien llaman Juan de Cote, en alusión al castillo de Montellano (Sevilla). Desde esta localidad de poco más de 7.000 habitantes, este zahorí hace de intermediario entre particulares que necesitan agua y empresas perforadoras de Málaga y Sevilla. Acredita 30 años de experiencia y también elabora sus propios instrumentos. «Me he gastado el dinero para hacer mis varillas de cobre, de hierro, la hoja de vareta, los péndulos...». Juan exige el pago del desplazamiento (gasolina y comida) más 100 euros. «Si el señor que me solicita tiene una tierra pequeña, no se le puede cobrar mucho. Depende luego de si el agua brota con fuerza, depende de la que salga. Suelo trabajar al costo y depende, porque a veces la cosa se pone difícil...», explica, con locuacidad, quien mira con mimo los olivos, trigales y girasoles que acaba de dejar a los hijos, recién cumplidos los 65 años.
Lo corrobora Pepe González, de la empresa Pozos y Perforaciones González, que precisa algo más. «Hay gente a la que su oficio se le da muy bien, pero claro, si acertaran al cien por cien serían millonarios. Solemos pagar 50 euros o 100, acierten o no». González no solo cuenta con Juan de Cote, sino con un geólogo «que trabaja conmigo por un porcentaje». Explica que zahorí y geólogo no son excluyentes, sino complementarios. El primero marca el punto exacto donde puede salir el agua, el segundo sabe la composición de la tierra, las capas freáticas. Ambos se ayudan.

En tierras salmantinas, quien se ha llevado el gato al agua durante varias décadas ha sido Luis Gómez, ya retirado, que a lo largo de su experiencia ha detectado un centenar de sondeos, aunque haya señalado muchas más veces la existencia de manantiales subtérraneos, solo que en ocasiones «no se hace el sondeo porque resulta muy caro». Cuando este vecino de la localidad de Zamarra cuenta su experiencia, se emociona hasta el punto de que parece sentirse inundado por un gran chorro. «No te imaginas lo que supone ver salir el agua a borbotones. Lo más maravilloso que la naturaleza puede dar al ser humano es la sensibilidad a las radiaciones electromagnéticas». Él las sintió cuando estaba en la mili y observó que al pisar por determinadas zonas sentía calambres en todo el cuerpo.
Ahí empezó su afición. Después, como todos, el interés lleva a querer saber más, a estudiar, indagar e intercambiar experiencias con otros radiestesistas. Y, sobre todo, a practicar. Juan de Cote lo compara con aprender a conducir. «Primero lo haces mal, no te aclaras, confundes mandos y pedales, pero al final, lo acabas haciendo de forma automática».
No todo son rosas en este oficio prehistórico. Los tiempos cambian y los sistemas de regadío y embalses van dejando sin trabajo a unos altruistas transmisores de la sabiduría rural popular. Además, un pozo artesiano exige muchos papeleos para conseguir la licencia administrativa. Por eso utilizan su filosofía y maña para escarbar en otras aplicaciones en pos del bienestar de las personas. Los radiestesistas se tocan la mano con los instruidos en las técnicas chinas del feng shui, enseñanza que aúna filosofía y ciencia natural para conseguir ambientes domésticos equilibrados que se aprovechan de las energías positivas en función de la distribución de los muebles, los colores de la pintura o la orientación de las habitaciones.
Jesús Pascual sentencia: «Si a mí no me gusta la orientación de un piso, por muy caro y lujoso que sea, no lo quiero ni regalado, nunca viviría en él, eso sí lo puedo asegurar».
Entrevista:
- Algunos radiestesistas incluso pueden curar enfermedades o buscar personas como ocurrió con Marta del Castillo, aunque luego no tuvieron éxito.
- Creo que la radiestesia no cura, pero sí puede saber qué punto de tu cuerpo falla, eso sí. Hay gente que busca a personas, yo no.
- ¿Hay que sentir la naturaleza?
- Si tú vas a buscar agua a algún lugar, tienes que ener una gran consonancia con la naturaleza.
-Usted tiene un don especial...
- Creo que todos tenemos lo mismo, pero en algunas personas se despierta y en otras, no. Si cuando se despierta esta afición o instinto lo aprovechas, has de practicarlo, observar, perder muchas horas, preguntarse el por qué de las cosas, por qué unas varillas se mueven y otras no, por qué unos péndulos sirven para una cosa y otros para otra, por qué unos materiales son mejores que otros, así vas mejorando.
- ¿Por qué es tan importante 'no perder el norte' como usted repite y repite?
- La mejor orientación para mí es tener la cabecera de mi cama al norte, duermo mejor, tengo más vitalidad y me encuentro más alegre y descansado. Lo he probado en distintas posiciones y a mí, personalmente, me va bien.
- Ahora experimenta en otros campos.
- En Logroño estamos haciendo un experimento con un circuito oscilante, entre el departamento de biología de la Universidad de la Rioja
y yo. Lo hemos hecho sobre árboles. Hemos conseguido las frutas de mayor tamaño, el mismo sabor o superior y, sobre todo, son más resistentes a las enfermedades. Es pronto para sacar conclusiones porque sólo llevamos dos años y la vida de esos árboles es larga. Pero el año próximo empezamos con verduras y hortalizas de temporada, tomates y pimientos para ver qué sucede.
Como conclusión final decir que la ancestral tradición se moderniza. De los zahoríes que detectan manantiales subterráneos a los radiestesistas, convencidos de que todos los cuerpos emiten radiaciones, algunas perjudiciales para la salud. En la pasada centuria, franceses y alemanes lograron importantes avances respecto a la influencia que ejercen los campos electromagnéticos en los seres vivos. Los abates Bouly y Bayard acuñaron el término de rediestesia. Después, el doctor Peyré sospechó que existía una relación entre la radiación y distintos tipos de cáncer. Sin embargo, fue el alemán Ernest Hartmann el gran emprendedor de las investigaciones sobre las redes de energía dispersas en el planeta y las influencias del subsuelo en los humanos. En 1935 llegó a la conclusión de que la salud física y mental de una persona depende del lugar en el que vive, duerme y trabaja. Ahora los radiestesistas hasta pueden diagnosticar enfermedades.
Un saludo.
Farviam.
Anexo: Texto perteneciento a un documento que me han envíado.
Es historia, posibles explicaciones científicas...
La práctica de la radiestesia se remonta hasta la edad prehistórica. En África
fue encontrada una pintura rupestre en una cueva, que según los datos
arrojados por el método de datación de carbono 14, fue realizada hace unos
8000 años atrás. En el año 1556, Georgius Agrícola describió en su obra de red
metálica, el uso de instrumentos radiestésicos por los mineros germanos en la
búsqueda de minerales en el interior de la tierra. En Europa la radiestesia ha
sido y es muy popular; este fenómeno se observa tanto en la parte oriental
como el la occidental, donde se han publicado mas de 600 libros y folletos
dedicados a esta metodología.
En América y fundamentalmente en América del Norte el interés por la
radiestesia creció en la década de los 50 con la publicación de varios libros
sobre la técnica de la radiestesia. Los libros más famosos fueron: Henry Gross
and His Dawsing Rod (1951) – The Seven Sense (1953) – Water Unlimited
(1957).
En los EE.UU. fue fundada en 1961 la Sociedad Americana de Radiestesia y
todavía funciona la Sociedad en Dunville, Vermont 05828, la cual publica una
revista cuatrimensual denominada The American Dowser.
En el mundo la radiestesia sigue despertando el interés de los científicos e
ingenieros que cada vez la utilizan mas en sus proyectos e investigaciones. En
Cuba en el año 1996 fue creada la División de Radiestesia perteneciente a la
Sociedad Cubana de Geología y Geofísica.
La radiestesia ha sido utilizada en la I y II Guerras Mundiales y en la Guerra de
Vietnam.
En radiestesia son utilizadas diferentes técnicas, métodos e instrumentos, pero
lo fundamental es la bioenergía presente en el cuerpo humano que funciona
como antena recibiendo y transmitiendo la energía que lleva hacia los
instrumentos indicadores. Además de ser utilizada en la prospección de aguas,
la radiestesia se utiliza también en la prospección de minerales, petróleo, en la
arqueología, en la búsqueda de canales soterrados, tanques, tuberías, aviones
caídos, barcos hundidos, objetos perdidos, líneas de alto voltaje rotas y en el
diagnostico de enfermedades.
Los radiestesistas trabajan con instrumentos sencillos de fácil producción y a
menudo especializados en varias ramas de la tecnología.
La radiestesia, rabdomancia, biolocalización o dowsing como se le conoce en
diferentes partes o regiones del mundo, existe como técnica de búsqueda de
aguas, desde antes de nuestra era. Se afirma por muchos científicos e
historiadores que algunos pasajes escritos en las Sagradas Escrituras tienen
relación con este fenómeno.
Muchos autores fundamentalmente franceses han expresado en sus obras
haber encontrado en los textos de las sagradas escrituras, un documento
quizás el mas conocido sobre la técnica, consistente en un grabado en madera,
reproducción en un bajo relieve del año147 de la Era Cristiana. En él cuenta J.
Ma. Pilón (1976), se presenta al emperador YU “ El Grande” de la dinastía
Hsia, que reinó en China desde el año 2205 al 2197 a.n.e., sosteniendo en una
mano una varilla de dos ramas en forma de diapasón y cuya inscripción evoca
las cualidades de un radiestesista.
En los monumentos del antiguo Egipto fueron descubiertos varios instrumentos
muy semejantes a las varillas y los péndulos de los radiestesistas. Estos
hallazgos nos hacen deducir que los egipcios también utilizaban la radiestesia
en tiempos ancestrales.
En la Edad Media la práctica de la radiestesia era muy perseguida. No obstante
en 1544 Sebastián Munster publica su obra “La varilla adivinadora en las minas
del siglo XVI” y en su libro “La Cosmografía Universal ́ ́ (1555), muestra un
grabado de los trabajos que se pueden realizar en la mina con una varilla.
En la Edad Moderna los primeros en utilizar la radiestesia fueron los padres
jesuitas, destacándose los padres Atanasio Kicher, Gaspar Schott y Federico
Von Spee.
Uno de los aspectos más notables fue realizado por un campesino de Saint
Verran, cerca de Saint Marcellin, en el Delfinado, llamado Jacobo Aymar, que
llegó a Paris en 1639, donde hizo demostraciones con varillas de madera
buscando agua, minerales y objetos perdidos. Jacques Aymar ha sido
considerado como uno de los mejores radiestesistas de su época.
En los siglos XVIII y XIX hubo un gran auge de radiestesistas donde se destaca
Pierre Bayle y el padre Benito Jerónimo Feijó.
También son notables las experiencias del famoso químico francés Miguel
Eugenio Cheureul (1786 – 1889). En 1812 la Academia de Ciencias Francesa
al conocer sobre la existencia de una fuerza especial en un hombre capaz de
mover una masa que pendía de un hilo, encargó a Cheureul la investigación de
la misma. En estos momentos el péndulo era poco usado por la radiestesia.
Todos estos trabajos facilitaron un desarrollo más rápido de la radiestesia que
entra en el siglo XX con nuevos adelantos.
En el primer cuarto del siglo XX muchos científicos se reúnen para celebrar
congresos, simposios, etc. donde se discute sobre la radiestesia. Uno de ellos
es el que se celebró en septiembre de 1911 en Hannover, denominado como I
Congreso de Radiestesistas.
En 1929 León Delattre crea la Asociación Francesa de Amigos de la
radiestesia, siendo ocupada la presidencia por personas tan ilustres como Mr.
Edovard Branly D ́Eslandres de la Academia de Ciencias y el Dr. Meillere,
antiguo presidente de la Academia de Medicina Francesa entre otros.
En 1930 Alfred Lambert funda en Paris La Maison de la Radiesthésie, donde se
difundía la práctica de esta técnica.
En 1932 se celebra en Avignon el Congrés Internacional de Radiortelluristes et
Sourciers. De igual modo se celebran congresos y reuniones: Alemania (1930),
Italia, Congreso Internacional de Verona (1932), Suiza (1934) y en Bélgica
(1939).
En 1954, después de la II Guerra Mundial, se reúnen los radiestesistas de todo
el mundo en un congreso internacional en París y se crea el Sindicato Nacional
de radiestesistas de Francia. En Mayo de 1956, el Congreso Internacional de
Locarno, crea la Unión Mundial de Radiestesistas que agrupa a los principales
responsables en Europa, Estados Unidos, Canadá etc.
Producto de este desarrollo alcanzado por la radiestesia, surgieron revistas
especializadas en Bélgica, Italia, Alemania, España, Francia y otros países.
La radiestesia ha tenido cuatro pilares que centran lo más delicado y novedoso
de este conocimiento. Ellos son: el Abate Bouly, inventor del término
radiestesia, nacido en 1865 y muerto en 1958, es tenido como el padre de la
radiestesia. Condecorado con la Cruz de caballero de la Legión de Honor por el
gobierno de la República Francesa en 1950. Realizó la búsqueda de bombas
sin explotar con excelente precisión, después de la guerra, 1914 – 1918.
El Abate Alexis Mermet (1866-1937), llamado el príncipe de los radiestesistas,
presidente honorario de la Asociation des Amis de la Rediesthésie, dedicó toda
su vida a la Radiestesia. Dscubridor de la teleradiestesia, su fama alcanzó
niveles internacionales por la espectacularidad de sus descubrimientos.
Henri de France (1872 – 1947), el aristócrata de la radiestesia, publicó varios
libros sobre la materia, dominó todas las teorías antiguas y modernas sobre la
misma. Propugnó para la investigación en el terreno la influencia de un efecto
físico, probablemente electromagnético o radioactivo, que provocaba
directamente los movimientos inconscientes del operador radiestésico. Su
condición de historiador, geógrafo y con sólidos conocimientos geológicos,
junto con sus cualidades radiestésicas, lo hicieron muy pronto especialista en
hidrogeología.
Antoine Luzy: radiestesista con menos mérito que los antes mencionados, poco
conocido pero de gran aval científico, fue por muchos años profesor de la
Escuela Nacional de Arte y Oficios de París y Secretario Adjunto de la
Sociedad de Estudios Psíquicos.(...).
La palabra 5DGLHVWHVLD fue introducida en el vocabulario oficial por el Abate
Alexis Bouly, para explicar el fenómeno provocado por la varilla y el péndulo.
Etimológicamente esta palabra se compone de dos palabras griegas: Radi =
radiación y Estesia = sensibilidad.
En los siglos pasados al fenómeno radiestésico se le denominó de varias
formas, en España por ejemplo a los buscadores de agua que utilizaban la
varilla y el péndulo se les denominaba Zahoríes (esta es una palabra árabe que
significa adivinador de cosas ocultas) a las varillas les llamaban varillas de
Zahoríes, mientras que al péndulo lo llamaban péndulo de Zahoríes.
Los doctores Moineau y Regnault denominaron este fenómeno radiestésico
como radioluria, aplicándola fundamentalmente a la búsqueda sobre el terreno
de minerales o aguas subterráneas.
En Francia al fenómeno radiestésico se le conoce con la palabra sourcier que
significa búsqueda de manantiales o fuentes. En algunos países europeos se le
llaman fenómenos rabdico o rabdomancia.
En Rusia y otros países europeos y asiáticos, el fenómeno fue catalogado
como biofísico. Tal nombre supone la influencia de un cierto campo físico en el
sistema biológico del operador o radiestesistas, hay que aclarar que en la
misma Rusia este término ha sido rechazado por muchos científicos que
plantean que la mas aceptada en estos países es la de biolocalización y
biointroscopía, que se plantea que tienen mas relación con el fenómeno
radiestésico.
El término biolocalización esta formado por las palabras bio y loco ( del latín
pongo, coloco) la cual representa la capacidad que tiene los animales de
determinar la posición de cualquier objeto respecto a si mismo.
Esta capacidad ha sido perdida por el hombre producto del desarrollo de la
especie y de la influencia de los avances tecnológicos.
En los Estados Unidos de Norteamérica, el término mas utilizado es el
Dowsing, según lo aparecido en distintas obras de radiestesia ingleses y
norteamericanas, del verbo to dowse que significa buscar algo con ayuda de un
instrumento en la mano, tal como una horqueta, una masa colgada de un hilo,
etc. Por lo general el objeto buscado es muy variado y puede ser agua
subterránea, petróleo, un cuerpo mineral, una tubería o un cable soterrado
entre otros. En lo que he podido encontrar parece no haber una etimología
segura sobre el origen de esta palabra. En los términos anteriormente
explicados quedó claro el origen de las distintas palabras que le daban nombre
a la acción de buscar un objeto oculto. El término to dowse parece que se usó
por primera vez en un trabajo publicado en le siglo XVIII, denominado “Algunas
consideraciones de las consecuencias de la caída de interés “, este artículo fue
publicado por el filósofo y político inglés John Locke, quien planteó la acción de
using rods para denominar la actividad de descubrir o adivinar algo.
Algunos estudiosos suponen que la palabra dowsing se relaciona con el
nombre propio de George Dowsing que era excavador empleado por un tal Sir
R. Curzón, en la búsqueda de tesoros enterrados durante el reinado de Henry
VIII.
Es posible también que la palabra se haya utilizado por primera vez en su
forma primitiva por el profesor Frederick Jago, quien en el año 1887 era
compilador del English-Cornish Dictionary. El cornish es una lengua muerta
relacionada con el gaélico o con el galés. La palabra original pudo haber sido
dewsys rhodl, que es la rama del árbol divina y al pasar al inglés se transformó
en dowsing rod.
Otras teorías plantean que el término inglés de la radiestesia, proviene del
alemán duschen que es descubrir, del término douten, que puede ser: mostrar,
indicar, apuntar, etc. De todas las terminologías la que más probabilidades
etimológicas presenta es el término dowsing en inglés.
Después de analizar la etimología de las palabras que define el fenómeno
radiestésico en diferentes regiones del mundo y en diferentes idiomas,
podemos dar una definición general de radiestesia.
La radiestesia es el arte de descubrir con la ayuda de la varilla y el péndulo,
todo lo que está oculto a las facultades normales del hombre, pero cuya
existencia es real.
Los seguidores de la escuela psíquica de la radiestesia argumentan que esta
práctica pertenece al mundo de las artes, ya que no han obtenido ninguna
declaración oficial en relación de que este método sea científico. Según J. Ma.
Pilón y Valero de Bernabé, en su obra “ radiestesia Psíquica “, a partir de 1882
con el nacimiento de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas y con el
reconocimiento por parte de la UNESCO del carácter científico de estos
estudios, se puede hablar de la radiestesia como ciencia.
En el mundo actual los investigadores de las técnicas radiestésicas se
preocupan por demostrar las causas del fenómeno radiestésico. Es por lo que
en la actualidad los estudios de la técnica la han dividido en dos vertientes
fundamentales:
1. La Radiestesia Física: Que estudia los objetos ocultos directamente
sobre el terreno utilizando la influencia física directa del objeto sobre el
operador radiestésico.
2. La Teleradiestesia: Que se ocupa del estudio de los objetos de forma
indirecta y a distancias relativamente grandes, utilizando mapas, croquis,
planos y fotografías.
La controversia mas fuerte gira entorno a la teleradiestesia ya que al hacerse
difícil de explicar este fenómeno por la física convencional, hace que esta
técnica aparezca más sospechosa y oscura.
La Teleradiestesia como término se debe a la idea de Emile Cristophe que la
divulgó por el mundo por medio de una revista de la que fue fundador, titulada “
La Prospección a Distancia” y también otras obras maestras como: Apología
des Sourciers y Tu Seras Sourcier.
En la prehistoria estaba reservado solo a los representantes del
sacerdocio. Algunos astrólogos, contados sabios, que mantenían el
secreto en público.
Los que descubrían manantiales etc. se le llamaban brujos.
En el imperio romano los historiadores Tertuliano, Eliano Marcelino y
otros descubrieron los procesos practicados en la búsqueda de aguas
por el método de la radiestesia. Los romanos lo utilizaban en los
territorios conquistados en Europa, Asia y Norte de África en la
localización de importantes yacimientos de minerales.
Hasta el siglo XV no hay mas información.
En la Edad Media Bawer Agrícola publicó en 1546 en Basilea la obra “
De Re Metallien” para el descubrimiento de yacimientos minerales.
En 1578 nació Juan de Chastelet barón de Beausoleil en la región de
Brabante en Bélgica, eminente mineralogista. Se casa con Martina de
Berteaux, se van a las Guayanas para la búsqueda de minerales. Hacen
grandes descubrimientos con la radiestesia.
Prolongan su búsqueda hasta Suramérica. De retorno a Europa pasó a
Consejero de Minas en Hungría.
En 1629 operaron en Francia desde 1600 a 1640; este matrimonio
descubrió numerosos yacimientos de plomo, hulla, cobre y plata.
Cayeron en manos del cardenal Richeliu y fueron encarcelados en la
Bastilla.
En 1963 Nicolás de Glrnoble publicó “Arte de descubrir minerales
subterráneos “ y afirmó que las varillas en manos de un radiestesista
reaccionan al pasar por una corriente de agua subterránea.
En esta época el reverendo párroco de Vallemont , Doctor en Ciencias
de la En 1780 Thovenet observó la radiestesia Bletón
e hizo
investigaciones con él.
Universidad de las Sorbonas de Paris, publicó una obra donde plantea
que la varilla se mueve por la acción de ciertos corpúsculos infinitamente
pequeños que emanan de los cuerpos que se están investigando.
Siglo XVIII.
Bletón : Nace en San Juan de Royant (Francia), siente la corriente de
agua en forma de espasmos convulsivos. Desaparecen cuando se aleja
de la corriente de agua.
En 1792 Fray Clemente de San Martín Lescorts de Cataluña, presentó
un estudio radiestésico al Real Consejo de Castilla.
Siglo XIX
En 1806 el académico Ritter de Munich publicó “ Der Siderismus”
dedicado a las investigaciones radiestésicas.
En 1808 el catedrático de medicina de la Universidad de Estrasburgo,
estudió las relaciones del péndulo en manos de una persona sensitiva.
En Francia en esa época la Academia de Ciencias de Paris nombró una
ponencia constituida por Babinet, Boussingault y Chevreuil para el
estudio del péndulo y las varillas. La comisión votó en contra y la
Academia de Ciencias no se ocupó más del asunto.
En 1826 Tristán publicó sus investigaciones personales sobre las
corrientes subterráneas.
Siguen mas investigaciones en le siglo XIX.
En 1913 se realizó el primer congreso de radiestesistas patrocinado por
los periódicos parisienses Monde Ilustre, Excelsior y Journal de Debats.
1. Concurso sobre cavernas y cavidades subterráneas
2. Concurso sobre búsqueda de aguas subterráneas.
3. Concurso sobre metales enterrados.
4. Concurso sobre metales disimulados.
Se hicieron demostraciones con errores inferiores al 3 % de la
profundidad. Estuvo el Rdo. Mermet, Dr. Lebont.
De 1914 – 1918, Primera Guerra Mundial, nació la radiestesia militar
francesa, con la cooperación de Pager y Viré. El estado mayor Alemán
confió trabajos al radiestesista alemán Otto – Hasse. Cuando terminó la
guerra la radiestesia se extendió por todo el mundo.
En 1933 Viré, Rdo. Mermet, Delattre, Branly y d ́Arsonval celebraron en
Avignon (Francia), un Congreso Internacional de Radiestesia. Se
propone el nombre de Radiestesia, creado por los nombrados.
1934 se constituyó la Sección de Radiestesia Médica y la Asociación
Internacional de médicos radiestesistas.
Un saludo.